Un Hogar Para Mis Hijas

UN RETO DE CORAZÓN: 30.000 PERSONAS, 1 DÓLAR, UN HOGAR PARA MIS HIJAS

Si nos unimos, el valor de un solo café puede asegurar el techo de mi familia para siempre.

Progreso del Reto

DÍA 1

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Donado hasta hoy: $0 USD Meta Final: $30.000 USD

Esta es mi realidad

Hola, mi nombre es Ariel alberto nuñez de avila. Les hablo con el corazón en la mano, de hombre a hombre y de padre a padre. Aquí en Montería me gano la vida trabajando por mi cuenta arreglando y haciendo mantenimiento de computadoras. Es mi oficio. Pero cuando la cosa se pone dura y no sale nada de sistemas, yo no me cruzo de brazos: salgo a la calle y me busco el diario trabajando de ayudante de construcción, en lo que sea. Hago lo que toque con tal de responder por los míos.

Tengo una responsabilidad inmensa en mis hombros. Desafortunadamente, hace ya 4 años mi esposa nos abandonó, dejándome solo con mis 4 hijas. Desde ese mismo día, me tocó convertirme en papá y mamá a la vez, y he luchado con las uñas cada segundo por ellas. En esta ciudad no tengo familia, no tengo tíos, ni hermanos, ni papás que me cuiden la espalda; somos nosotros solos contra el mundo.

Lo que logro ganarme trabajando duro de sol a sol a duras penas me alcanza para pagar el arriendo, los servicios, la comida y las cosas que me piden las niñas para el colegio. Vivimos con lo justo, al día.

Mi familia - Ariel y mis hijas
"A mí no me da miedo el cansancio ni me asusta reventarme la espalda trabajando en una obra. Mi miedo más grande, el que me quita el sueño y me hace llorar por las noches, es pensar qué pasará si un día yo falto. Mis hijas quedarían solas, desamparadas y en una casa alquilada de la que nos pueden sacar en cualquier momento. Mi mayor obsesión es dejarles un refugio propio, un techo seguro del que nadie en la vida las pueda echar, para que estén protegidas entre ellas cuando yo ya no esté."

¿Por qué les pido solo 1 dólar?

Soy consciente de mi realidad. Para un técnico independiente y ayudante de construcción, reunir treinta mil dólares para comprar una casa es una montaña imposible de escalar solo. Jamás lo lograría en esta vida. Por eso no vengo a pedir grandes donaciones ni dinero que les haga falta en sus casas.

Esto lo diseñé como un reto de unión: si logro que 30.000 personas de buen corazón se detengan un minuto a leer mi historia y me apoyen con únicamente un dólar (lo que vale un dulce o un café), entre todos le habremos construido un hogar definitivo a mis 4 hijas. A ustedes un dólar no los hace más pobres, pero a mi hogar lo salva para siempre.

¿Te unes a poner un ladrillo en el techo de mis hijas?

Tu aporte llega directo y seguro a mi cuenta de PayPal.

"Les agradezco de todo corazón a todas las personas que se tomaron el valioso tiempo de leer nuestra historia y decidieron apoyarnos con su dólar. No se imaginan el impacto tan inmenso que tiene esto para el futuro de mis hijas. De todo corazón, ¡muchas gracias y que Dios los bendiga!"
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